Pier Paolo Pasolini

 

Fellini iba a producirlo, pero no lo convenció lo que vio filmado: tenían ideas casi opuestas sobre cine.

FIGURA. Pasolini tenía 39 años cuando debutó como director de cine. "Cuandolos personajes hablan, tenemos que estar encima de ellos, pero sin hacerles sentir la cámara", pedía a su gente al filmar a ios actores no profesionales

 

por:MARIO SESTI

Otra oportunidad para hablar de Pier Paolo Pasolini. Se cumplieron cuarenta años del día en que se estrenó en el cine su primer filme, Accattone: fue una bomba. Por los temas, por el estilo. Bienvenida la ocasión, a pocos días de la salida del retrato cinematográfico de Laura Betti Pier Paolo Pasolini: las razones de un sueno. Neófito entre los secretos de un arte al que, ya casi a los cuarenta años y famoso, sólo se había acercado como escritor, Pasolini no tuvo un inicio fácil -incluido el rol crítico que tuvo Fellini en las vicisitudes de producción- como lo recuerdan aquí algunos testimonios. La inexperiencia técnica no le impidió saber bien cómo narrar y qué cosas decir: la historia de un subproletario romano (Franco Citti) que se hace mantener por una prostituta, hermano de los villeros de sus novelas Ragaz-zi di vita y Una vita violenta. No es la celebración de un aniversario, es un nuevo punto de partida para comprender por qué son tantos, y cada vez más, los que tienen necesidad de referirse a él, a su ejemplo, a su estatura profética. En el Festival de Venecia Accattone fue recibido por un coro de objeciones provenientes, por motivos opuestos, tanto de la derecha como de la izquierda. La primera denunció un "golpe Pasolini", la segunda no apreció las villas miserias romanas y el subproletariado en clave de mito y de prehistoria. La revista marxista Cinema nuo-vo afirmó que "su polémica se agota en el ámbito del ghetto que describe". Alguien valoró que se retomaran las instancias neorrealistas. De la derecha, los ataques más violentos fueron: "capciosidad ideológica más marxista que nunca", "o-bra que deja al público disgustado y deprimido". En los cines, Accattone recaudó 388 millones de liras, cifra alta para un filme con actores no profesionales y hablado en dialecto. "Quería un blanco y negro donde los blancos fueran blancos y los negros fueron negros", cuenta su director de fotografía, Tonino Delli Colli. "Me decía: 'Cuando los personajes hablan, tenemos que estar encima de ellos, pero sin hacerles sentir la cámara'", recuerda Cario Di Palma, que trabajó en las primeras tomas del filme, cuando todavía iba a ser producido por Federico Fellini. Este, sin embargo, cuando vio el material se agarró de los pelos y se retiró. "No fue exactamente así -dice Di Palma-. Esas tomas que hicimos con Pier Paolo, para Federico, eran una especie de prueba general. Antes de irnos Fellini me dijo: 'No quiero saber nada, hagan lo que se les antoje. Cuando tengamos el material en las manos, decidiremos'. Pero las crónicas cuentan que cuando lo vio, lo consideró No rentable y Pasolini se puso muy mal." Sin duda Fellini no quedó convencido con lo que vio: basta mirar sus filmes para darse cuenta de que tenían ideas casi opuestas sobre cine. Di Palma cuenta que "pasamos mucho tiempo juntos antes de rodar. Me hizo ver muchas películas, sobre todo de Bergman y de Dreyer, para hacer comprender cómo quería rodar sus filmes". Es distinto el recuerdo de Tonino Delli Colli, contratado para repetir las tomas: "Volvimos a empezar desde el principio, rodando todo de nuevo: de aquel primer material no se usó nada. Quién sabe adonde fue a parar".

• ¿Qué recuerda de la preparación?

•Al comienzo, me llevaba en auto a ver todos los lugares donde tendría que rodar. Al rato, a decir verdad, no aguanté más. Le dije: "elegí el lugar y fija el momento de las tomas cuando se puedan hacer a contraluz". Y fue lo que hicimos.

• ¿Tenía alguna pretensión "imposible"?

Y... sí, muchas veces filmaba un primer plano y después el contraplano a las pocas semanas, en otro lugar. Y no era fácil compatibilizar dos tipos diferentes de luz.

• ¿Cómo es el estado de la película hoy?

• Habría que restaurarla. Si no nos movemos, Accattone quedará destruida.

Aprender el cine
por Bertoluci

Llega la primavera del '61 y Pasolini me anuncia que dirigirá una película. "Siempre me decís que te gusta tanto el cine, serás mi asistente de dirección." Era Accattone, y los momentos privilegiados comenzaron a intensificarse, a envolverme, dándome una sensación de vértigo. De mi primera vez en el set de un filme de verdad esperaba todo, pero no asistir al nacimiento del cine. Desde el primer día, vi cómo se transformaba Pier Paolo: podía ser unas veces Griffith, otras Lumiére. Su referencia no era el cine sino los primitivos de Siena y los retablos de altar. Clavaba la cámara frente a las caras, los cuerpos, las casuchas, los perros callejeros bajo la luz de un sol que a mí me parecía enfermizo y a él le recordaba un fondo dorado: cada toma se construía frontalmente y para que se transformara en un pequeño tabernáculo de la gloria subproletaria. Día tras día, Pasolini llegó a inventar el cine, con la furia y la naturaleza de quien no puede dejar de apoderarse de su historia, darle nuevos orígenes, beber su esencia como en un sacrificio. Una de mis tareas era controlar que los actores aprendieran los diálogos de memoria. Eran casi todos rufianes y pronto pasé a ser su confidente. Aquellos que me parecían con corazón más tierno, protegían hasta tres o cuatro prostitutas. Participe de su drama, yo dejaba que se alejaran a escondidas del set nocturno, sin que nadie se diera cuenta. Fuera de Pier Paolo, que veía todo y aprobaba mi compasión.

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