OBRAS DE ALBERTO GINASTERA


 

Las obras más importantes de este período fueron tres óperas; Don Rodrigo (1964), Bomarzo (1967) y Beatrix Cenci (1971), que obtuvieron un gran éxito y situaron a Ginastera como el compositor latinoamericano más importante de su tiempo. Los libretos de estas óperas también
reflejan el carácter más internacional y abstracto de la última música que compuso: las tres tienen protagonistas europeos en vez de sudamericanos; el argumento dramático está basado en temas de la psicología moderna, acompañados por un tratamiento, inusualmente explícito, de la sexualidad y la violencia. Otras obras pertenecientes al último período de Ginastera son: dos conciertos para piano (1961, 1972), un concierto para violín (1963), un concierto para violoncello (1968) y la Cantata para América mágica (1960).
Aunque las últimas composiciones de Ginastera encajan perfectamente con la corriente musical principal de su época, también tienen fuertes lazos con la tradición modernista de la vieja Europa. En Don Rodrigo, por ejemplo, cada escena está modelada siguiendo tipos formales tradicionales y se relaciona con el resto por medio de interludios instrumentales: un concepto claramente derivado de Wozzeck, de Berg. La estructura en arco de la ópera, por medio de la cual las escenas se corresponden y complementan entre sí, recuerda a Bartók.