NOTA SOBRE  ERNESTO SABATO


A continuación se ofrecen extractos de una nota realizada a Sábato en 1996.

"Tengo 85 años y de pronto ocurren hechos que me destrozan, que me sumen en un dolor tan intenso que me imposibilita para este tipo de tareas. Usted sabe que Matilde, mi compañera desde hace 60 años, está muy enferma. Sabe que perdí un hijo hace un año y medio. Y en estos días otras cosas se han sumado, cosas terribles..."

"¿Usted sabe que soy anarquista? Cuando era muy joven fui comunista, llegué a secretario de la Juventud. Yo creía en esa revolución -dice, y hace un silencio-. ¿Usted sabía eso? Y bueno, fui invitado a un congreso en Bruselas. Ahí me propusieron ir a la Unión Soviética a formarme en una escuela leninista. Me di cuenta de que ahí me harían un lavado de cerebro. Era a mediados de los treinta y ya habían comenzado los juicios de Moscú. Me escapé a París. Había intuido lo que sólo se supo, cabalmente, 40 años más tarde..."

"Yo me levanto a las 5. Me hago un té y me meto al estudio a pintar. A pintar cosas muy tristes". 

¿Alguna vez pensó por qué sus cosas son tan tristes? A menudo las que escribe, las que pinta siempre. Los personajes de sus telas lanzan gritos de dolor y terror en medio de paisajes desolados. 

"Pero... pero... pero... ¿de qué serviría la novela, la pintura, si no lograra encontrar el sentido profundo de la existencia del hombre? ¿De qué? ¿Conoce usted a alguno de los grandes que se proponga, simplemente, alcanzar la belleza? Claro que en la obra del artista hay belleza, pero detrás de ella está el dolor. Es una belleza golpeada, desgarrada por el dolor." 

"Mire, hay una cosa que me importa. Quisiera dar esperanza a los jóvenes. Los jóvenes me preocupan. Un poco de esperanza, un poco. ¿Usted sabe que yo soy anarquista? Anarquista cristiano. Sí, ya sabe".



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