MARTIN CAPARROS

 

"NO HAY NADA MAS ANTIRRELIGIOSO QUE PENSAR QUE DIOS HA HECHO ESTE MUNDO"
 

caparros

  por:MONICA SIFRIM

Martín Caparros se mueve en el espacio con la velocidad elástica de un felino Es capaz de servir mate, atender el teléfono y concentrarse sesudamente en las palabras de su próxima respuesta, todo al mismo tiempo. Por primera vez en muchos años ha abandonado su trabajo periodístico para dedicarse solamente a escribir literatura. En su nuevo departamento de la calle Las Heras, la planta baja de un edificio antiguo que mira deliciosamente a los jardines, la decoración es rústica, pero está diseñada por expertos. A lo largo de esta conversación, Caparros recordará con insistencia que ha trabajado hasta el agotamiento en una obra que le llevó diez años, La historia, y que ahora se merece un poco de diversión. Para él la diversión se llama Un día en la vida de Dios, el título de su nueva novela que acaba de editar Seix Barral.

-Hay una costumbre literaria que consiste en iniciar las novelas cuando el protagonista se despierta. La suya comienza diciendo que aquella noche Dios no había dormido bien.

-Esa costumbre debe venir de la metamorfosis, de Franz Kafka En ese libro, Gregorio Samsa un día se despierta y descubre que se ha convertido en una cucaracha. Me parece que mi novela es una metarnorfósis al revés. No es la historia de cómo un ser pensante se transforma en cucaracha, sino de cómo una cucaracha se transforma supuestamente en Dios.

-Usted habla de una corporación, una suerte de gran grupo grupo que regentea todo

-Sí. La idea un en novela es que -¡e hay una corporación que !;e dedica a reentear los universos. Se dice que no hay necesariamente un solo universo. Por ahora, tiene 1300. Cada vez que necesita crear un universo nuevo, forma primero una oficial, una agente que es como una especie de bola llena de información sobre cómo se regentea el universo. A cada nueva oficial se le da una cantidad de materia muy concentrada y una gran cantidad de energía para que haga, a partir de eso, su universo.

-¿Entonces hay una instancia que es jerárquicamente superior a Dios y, por lo tanto, es capaz de contratarlo?

-Vamos por partes. Con esta materia y esta energía cada oficial tiene que hacer su universo. Lo crean como pueden y después lo administran. Para crear un universo, la forma más vulgar que la mayor par-te de las oficiales adopta es la del Big Bang, que consiste en agarrar esa materia, aplicarle esa gran dosis de energía y hacerla flotar. Bueno... es una fórmula banal, pero es la más segura. Esa es la que nuestra oficial, la protagonista del libro, lleva a cabo. El problema es que le va bastante mal con eso, porque ella cree que da para más y nadie se lo reconoce. Está haciendo finalmente un universo bastante vulgar.

-¿Lleno de bichitos insignificantes?

-No, ni siquiera. Es un universo sin ninguna sofisticación, sin ninguna gracia especial, como tantos otros. Entonces se le ocurre poner esa materia viva en algún cuerpo celeste. Pero tampoco eso la vuelve demasiado particular, porque hay muchas otras oficiales que colocan materia viva en cuerpos celestes. De ese modo alcanza ya su gran idea. Se trata de darle a esa materia viva la información de que lleva en sí su propio final. 0 sea, en un punto, se le ocurre la muerte. De modo que empiezan a ocurrir cosas con esos bichitos que había creado, que finalmente son los hombres. Me parece que el libro es la historia de lo que va pasando a partir del momento en que se le ocurre esta idea maravillosa que nos ha beneficiado tanto a todos. Pero para contestar a tu pregunta, yo no digo que Dios tenga jefes, porque me parece que esta oficial es algo bastante distinto. "Dios" es como la empiezan a llamar irónicamente sus colegas de trabajo cuando descubren que esos estúpidos bichitos que ella inventó, los hombres, creen que existen dioses. Como piensan eso, consideran que su creador es un Dios. Entonces la oficial que los creó pasa a ser llamada en sorna por sus compañeras "Dios".

-¿Por qué es una mujer?

-¿Por qué no? Si hubiera sido hombre, no me lo hubieras preguntado..

-Porque Dios es un hombre viejo, con largas barbas blancas, sentado en el cielo.

-Sí, en nuestra cultura judeocristiana, en sentido estricto, sin duda. Sin embargo, dentro de la cultura judeocristiana, hay restos de momentos previos al que cristalizó la Biblia, en los que Dios era femenii no o. Y esos restos todavía se ven incluso incluso incluso cluso en algunos 1 gunos pasaj es del A n ti guo Tu testamento mento. 1 s lo que ha quedado de esa 1, idea rimera de que Dios era femenino. se , - supone que la mayor parte de las culturas han tenido diosas el rol creador de la mujer es evidente. Más que el de los hombres.

-Usted homologa todas las religiones como si fueran todos relatos místicos de igual importancia. Cuando una religión defiende un relato sagrado, no lo considera un relato. Asegura que esa es la verdad sobre sus orígenes.

-Para considerar que eso es un relato verídico, que es la verdad sobre los orígenes, hay que estar adentro de esa religión, ¿Cómo hacer para estar adentro de más de una? La religión por definición es excluyente. La crueldad y las catástrofes que las religiones han abatido sobre el mundo se deben hecho de que es casi imposible, salvó en .operaciones muy sofisticadas, creer en un Dios y aceptar a otro. En general, un relato excluye a los otros.

-¿Si uno se coloca fuera de las religiones puede ver a todas como relatos del mundo?

-Sí, claro, como relatos muy reveladores. Creo que Durkheim dijo que la religión es la sociedad exagerada. En general, en una religión, la sociedad cristaliza todo lo que cree sobre sí misma de una forma casi caricaturesca. Una de las maneras más atractivas de tratar de mirar una sociedad es ver qué religión se ha dado para su funcionamiento.

-Una parte divertida del libro es la de Abraham y Sara y el faraón en Egipto. Es una visión un poco picante de la historia del patriarca que se narra en el Antiguo Testamento.

-Parece picante porque nadie lee la Biblia. A mí me sorprende encontrar que la Biblia dice con toda claridad que Abraham se hace pasar por hermano de Sara porque al faraón le gustaba Sara como mujer y la deseaba. Entonces, él, para sacar algún beneficio a la belleza de su mujer, se hace pasar por su hermano. Eso está en la Biblia, está en el Antiguo Testamento, ahí sí que no inventé nada. Sin embargo, se tiende a pensar que esos grandes libros son como los curas quieren hacernos creer que son. En general son una síntesis de todo lo humano, están llenos de crueldades increíbles, de bajezas notables, de sexo y droga y rock and roll, de todo lo que hay en la vida de los hombres. Son relatos sobre los hombres que toman como pretexto a un Dios para contarse.

-En la novela usted trata de mostrar cómo hace Dios para entender este mundo extrañísimo que inventaron sus hombres. ¿Cuál es su estrategia?

-Lo que hace Dios es venir de tanto en tanto a este mundo, encarnarse en alguien


"CREO QUE HAY QUE LEER SOLO LOS PRINCIPIOS DE LOS LIBROS: SUELE SER
LO MEJOR DE ELLOS

y tratas - de completar su aprendí,, aje. Y lo completa tanto que termina despreciando y odiando a los hombres. Elegí momentos sucesivos de la historia. Esos momentos terminan conformado ese día en la vida de Dios, el día en que se ocupa de ese pedrusco lejano que llamamos la Tierra. Es una sucesión que elige distintos momentos en la historia de la humanidad, desde el caso de un luchador egipcio en Tebas, del 2000 A.C. hasta la época de la construcción de la bomba atómica en Los Alamos. El tono del texto es bastante homogéneo. Todas esas escenas están contadas por el mismo narrador, que es Dios, y no va a andar cambiando de tonos por 100 años más o 300 años menos. ¡No le vas a pedir esas minucias!

-¿Por qué eligió cada uno de estos momentos?

-Yo venía de escribir La historia, un libro que me había llevado diez años de esfuerzo. Cuando lo terminé, creí que no iba a escribir más una novela. Pero se me ocurrió esta idea que consistía basicamente en pensar cómo es una visión subjetiva va de Dios sobre el mundo, es decir, que pasaria si Dios quiere ver este mundo y tratara de entenderlo. Dar vuelta el punto de vista. Dije: "Bueno, lo voy a hacer,pero para pasarla bien". Entonces elegí situaciones sobre las que tuviera ganas de escribir, de investigar un poco. Como quería pasarla bien, traté de contarlo todo con humor.

-Su novela anterior ya era ambiciosa. Ahora elige la perspectiva de Dios. ¿Va creciendo en pretensiones?

-No, me parece que eso no es cierto. La Historia era una novela ambiciosa porque efectivamente trataba de inventar una sociedad, una cultura. Un día en la vida de Dios, en cambio es un paseo de lo más picaresco que puede parecer ambicioso desde cierta chatura en la que a veces nos regodeamos. Y yo no pienso en mi actitud como escritor. Escribo. Esa me diferencia de cierta tradición en la literatura argentina en que está llena de escritores que piensan en su posición de escrito escritor A mi me divierte más escribir.

-¿Cómo elaboró esta novela?

-La escribí en 5 meses, el año pasado, en un momento en el que no pensaba que iba a escribir una novela, pero se me ocurrió esa idea de cómo vería Dios, si hubiera un Dios, el mundo y me pareció muy entretenido inventar esa posibilidad en esta historia. Creo que es profundamente antirreligiosa: no hay nada más antirreligioso que pensar que Dios ha hecho este mundo. Si yo fuera un creyente de verdad, trataría de disimular por todos los medios que Dios es responsable de este desastre. Lo que me atrae de la historia es esa especie de desesperación que le agarra a Dios cuando se da cuenta de que los hombres que inventó no entienden nada, cuando ve que los hombres que inventó inventaron a su vez sus dioses que no tienen nada que ver con ella que es una especie de pobre trabajadora venida a menos, mal considerada en su empleo. Ver cómo intenta hacer a con  eso sin conseguirlos sin  esa necedad, y como como finalmente termina hartándose de todo

dándole a los hombres su merecido, me hace gracia.

-Cuando usted habla de sus lecturas, menciona libros históricos, antropológicos, filosóficos. ¿No lee literatura?

-Yo soy generoso y olvido. Es cierto que leo más historia, antropología, ensayos que literatura.

~¿Lo nutre más para sus libros?

-No. Para nutrirme prefiero los fideos. Y sin embargo esta novela es el resultado de la lectura de un libro bastante malo del autor de La naranja mecánica, Anthony S Burgess, que a mí me parece un gran s autor menor aunque tiene una novela genial como poderes terrenales. Estaba lea yendo un libro muy malo de él que creo que se llama Ultimas noticias del mundo. No tenía nada que ver con mi tema, pero me hizo pensar en esta idea de la visión subjetiva de Dios. Lo cual demostraría que la literatura  se multiplica a sí misma. ¿Para que sirve la literatura sino para producir ,m, -s 1 i 1 literatura que a su vez sea consumida como como literatura para que a su vez produzca más literatura?

-Jambién la mala?

-Sí, la literatura ha perdido casi toda relación con el mundo y funciona en ese círculo cerrado. Y así estamos, bienvenido sea. De todas maneras, y volviendo a las lecturas. Estoy cada vez más principista Leo solamente los ínicios de los libros. Estuve leyendo el principio del último libro de Don DeLillo porque me gusta mucho el basaball Luego empecé a leer el famoso principio de Moby Dick, de Melville Y estoy a punto de desarrollar una hipótesis sobre la cual sólo hay que leer principios, porque son los sectores de los ¡libros en los que los autores más han trabajado. Suelen ser los mejores. Por otra parte, para dedicarse a una forma de la lectura histérica que sería como la más productiva, esa lectura que te deja con las ganas, habría que leer sólo principios. U Una lectura que no resuelva.

-¿Que no se consuma?

-Claro, que no se consuma, que no resuelva sus propias contradicciones y, por lo tanto, trate de crear alguna' contradiccion que opere sobre lo exterior. Para eso habría que leer sólo principios.

-¿Por qué la palabra Dios el nombre de la oficial, está escrito con signos gráficos tan raros?

-Bueno, porque es un idioma que no conocemos, aquel en el que hablan y se interpelan entre ellos los miembros de la corporación. Me parecía que antes de tratar presuntuosamente de traducirlo, lo mejor era reproducirlo de la forma más humilde posible. Eso consistió en este caso en poner ''florcitas El Word está lleno de signos. Uno elige las letras por pereza mental pero podría escribir con cantidad de otros dibujitos. Esto es un primer intento en ese sentido.

-¿Cómo termina la novela?

-No con un estallido, sino con un gemido. " Th this is the way the world ends, not with a bang, but a whisper". Eso está por acá, en estas páginas, creo mejor traducido. Ah! Acá está: "No con una explosión sino con un gernido-.

-Ese es un famoso verso de Los hombres huecos, el poema de T.S.Eliot, que curiosamente está dedicado a Kurz, el protagonista de El corazón de las tinieblas, de loseph Conrad

-Sí, sí, así termina. Claro, incluso me parece que Marlon Brando, que hace de Kurz en Apocallipsis Now, la adaptación cinematográfica de ese libro de Conrad sobre el final de la película recita el poema Los hombres huecos de Eliot Bueno, ---A mi novela termina de un modo que también puede parecer apocalíptico. Dios, totalmente ofendida e indignada con lo que los hombres han hecho M mundo, les da, o cree que les da, los medios para acabar con ese mundo, que en este caso sería la bomba atómica. Después ella descubre que ni siquiera ha sido capaz de eso.

-Algunos de los rasgos que suelen atri con insistencia en la la narrativa del si apareceu aqui el narcisismo, la fic dentro de la 1 ficcion cion, la escritura que
narra la historia de la escritura, la concen-
tración extrema de los tiempos.

-En cuanto a la condensación de los tiempos, para cada cual un día puede sugenr cosas muy distintas. Para Dios y para mi novela, un día es el tiempo que dura poco más o menos la historia humana. Así que su vida dura todo eso. Una figura quizá sí bastante conocida en la literatura contemporánea es la del narrador que no termina de entender lo que narra. En ese sentido, Dios me parece como el mejor ejemplo de eso, una narradora que no consigue entender lo que está contando. Lástima que lo que está contando es la historia del mundo. Y en cuanto a estas otras características de las que hablabas, del narcisismo, de la autorreferencia espero que por una vez no me acusen de estar haciendo mi autobiografía cuando cuento la vida de Dios.



Una vida de palabras

Famoso por su bigote retorcido y por su modo altanero de mirar, Martín Caparros nació en Buenos Aires en 1957. En 1973 comenzó a trabajar en el diario Noticias, donde Rodolfo Walsh fue su primer jefe. Militante político precoz, se vio forzado a exiliarse entre 1976 y 1983. En las prestigiosas universidades de París se licenció en Historia y, posteriormente, se radicó en Madrid.
En América y Europa, Caparros ejerció el periodismo en sus más variadas formas. En prensa gráfica dirigió, entre otros medios, los mensuarios El Porteño, Babel, Cuisines o¿ vins y Página 30. También incursionó en radio y en la TV con "El monitor argentino" hace una década, y, últimamente en «Día D" En colaboración con Eduardo Anguita publicó La Voluntad, una monumental obra en tres tomos sobre la militancia revolucionaria de los años setenta. Recibió el Premio Rey de España de Periodismo en 1991.
Dueño de un apetito intelectual voraz, es autor de ediciones críticas de Voltaire traducciones de Shakespeare y libros de crónicas como Larga distancia y U patria capicúa. Como narrador, publicó, entre otras novelas Ansay o los infortunios de la gloria (1984), El tercer cuerpo (1990) y La noche anterior (1990). La historia, de] 99, supera las mil páginas. Allí, Caparros encara el titánico proyecto de construir una civilización inexistente a fuerza de palabras.