JODIE FOSTER



 

A comienzos de los años ochenta, la actriz Jodie Foster (Los Angeles, 1962) decidió interrumpir su fulgurante carrera cinematográfica, tomarse unos años sabáticos e ingresar en la exigente y prestigiosa Universidad norteamericana de Yale para cursar estudios de Literatura, tras haber superado el bachillerato brillantemente en el Liceo Francés de su ciudad natal. 'Aquellos años fueron mi verdadera infancia', recuerda Foster, quien había protagonizado junto a Michael Douglas y un puñado de leones su primera película, "Napoleón and Samantha" (1971), a la edad de nueve años, seis después de haber debutado en el medio publicitario.
La solitaria y libre reclusión de Yale le ayudó, además, a superar lo que ella ha bautizado como 'mi pequeño drama Hinckley', en referencia al perturbado John Hinckley jr., que, en su obsesión por ella, atentó contra el entonces presidente Ronald Reagan, imitando a la película Taxi Driver y a su protagonista Travis Bickle, que la actriz interpretó siendo una niña junto a Robert De Niro. En 1985 se graduó, obteniendo la más alta calificación universitaria, magna cum laude. Hacepoco, Foster regresó a las aulas de Yale para recibir allí la toga y el título de doctor honoris causa en Bellas Artes, otorgado por las autoridades académicas en su honor por 'haber abierto nuevos horizontes para la mujer en el cine americano'.
Durante su reciente paso por Madrid, una ciudad por la que siente debilidad y que le permite disfrutar de un deseado anonimato, Jodie Foster titubeó antes de responder a la cuestión de cuáles son esos horizontes abiertos por ella a lo largo de una carrera que dura ya 26 años, en los que se ha erigido en una de las mujeres más respetadas de Hollywood, con un status paralelo de prestigiosa directora y productora. 
'Quizás radica en que los personajes que he interpretado hasta ahora han sido centrales en la historia que se contaba. Y, también, han sido héroes de esa misma historia. Y digo héroes conscientemente, para contraponerlo a la noción de heroína, que siempre he evitado. Creo que, en la tradición heroica cinematográfica, que ha sido fundamentalmente masculina, he logrado introducir la figura de la mujer. Este empeño personal creo haberlo logrado en estos últimos diez años'.
Efectivamente, a lo largo de esta década, en la que se ha adueñado de dos Oscars, Foster ha sido la violada Sarah Tobías de "Acussed" (Acusado, 1989, con la que ganó su primera estatuilla); la agente del FBI Clarice Starling de "The silence of the lambs" (El silencio de los inocentes, 1992, su segundo galardón); Dede, la camarera madre de un niño prodigio de "LittleTate" (1992, su opera prima como directora); la leal campesina Laurel del remake "Sommersby" (1993), que la emparejó con Richard Gere; la picante buscavidas Annabelle Bransford de "Maverick" (1994), frente a Mel Gibson; y la mujer-salvaje Nell, en "Nell" (1994), su último trabajo interpretativo hasta la astrónoma Ellie Arroway de "Contact". 
Todas ellas, mujeres solitarias, fuertes en su vulnerabilidad, intensas, resolutas y heroicas dentro del esquema fosteriano. A propósito de esto, continúa la actriz: 'A las mujeres, en el cine y en términos generales, no les ha sido permitido entrar en esa estructura heroica. La mujer ha sido generalmente la chica atada en un camión a la que el héroe masculino rescataba... O era la compañera del viaje inicial o físico, que emprendía el hombre... En mis películas, el viaje de la protagonista es el itinerario humano central de la historia. En fin, creo que puedo tener el orgullo de formar parte de esa generación que ha roto con esa tradición masculina".
Alicia Christian Foster -su nombre en la pila bautismal, reducido por sus tres hermanos a Jodie- no sólo les ha prestado a sus héroes femeninos su pequeña proporcionada estatura, delicada estructura ósea y corporal, y esa rara intensidad con que toca todos sus personajes. Además, aunque tan distintas, les ha dotado de un elemento común a todas ellas: no son víctimas. La actriz argumenta: 'He tenido desde el comienzo una tendencia a interpretar personajes que han tenido que luchar contra la adversidad, teniéndolo que hacer en solitario y a su propia manera, sin que la experiencia de las demás ilumine su camino. Todas han tenido que hacerlo a través de su mayor o menor conocimiento, inteligencia o voluntad. Muchas de las cuestiones que ellas se han planteado tienen que ver mucho con mis propias preguntas acerca de la vida. Y no me considero, precisamente, una mujer valiente. Como ellas, me pregunto, ¿podré hacerlo, podré superar esto? Mi respuesta, es la suya'. 
Su personaje de "Contact", la visionaria Ellie, no se aparta de este esquema: 'Adoré la idea de una héroe que se bate contra todos los que quieren adueñarse, etiquetar o limitar su proyecto. Ella no sólo lo defiende, sino que intenta que le lleve en un viaje hasta el lugar más remoto posible. Y, dado que la película habla del descubrimiento del universo, es ella la que lo descubre verdaderamente, no sólo en el espacio y en el tiempo, sino en su propio viaje interior". Robert Zemeckis, el director de la película, ha dicho que la actriz donó a su apasionado e intenso personaje 'una mezcla de belleza, gracia, fuerza, feminidad, intelecto y humanidad'. Foster ríe abrumada cuando se le recuerda. '¡Oh, qué descripción tan agradable! Bueno, yo no suelo pensar en lo que hago, mi único esfuerzo e interés es ser verdadera, hacer hablar a la verdad. No sé lo que represento, ni cómo se me percibe... trato de no pensar en ello. Si lo pensara, estaría petrificada de puro miedo, no podría trabajar'. Y continúa: 'Siempre supe de Ellie, del personaje, que era importante que fuera inteligente. Y que no fuera simplemente una inteligencia sin más, a secas. Yo tenía que sentirla como si fuera una artista, o una aventurera del tipo de Cristóbal Colón... quería que su conocimiento intelectual se percibiera como si estuviera enamorada. Algo orgánico, caliente y latente. Así que, ella es una mezcla de esas tres cosas: cabeza, aventura y emoción'. Esos tres elementos -intelecto, riesgo y sentimiento- describen la esencia de Jodie Foster, probablemente, la actriz más dotada, seria y admirada de su generación. Y la que menos trabaja, por elección propia. Una película al año es su medida. O una película cada dos años, si se trata de dirigirla. Sus elecciones son meditadas, tranquilas y pausadas. Porque 'elegir una película es, para mí, una cuestión de vida o muerte'. Así pues, ¿en qué tipo de película jamás será vista? 'Ciertamente, a Jodie Foster no se la verá nunca en una película de acción... y en un musical country-western'...



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