Isabel colbran

 

A finales del siglo XVIII, exactamente el 2 de febrero de 1785, nacía en Madrid una niña hija de un músico de la corte. Se le llamó Ángela, pero más adelante fue conocida en todas partes como Isabel. Dado el ambiente musical que se respiraba en la familia, nada tiene de extraño que poseyendo tina linda voz se dedicase a estudiar canto desde su más tierna infancia: En Madrid fue alumna del célebre maestro Pareja, pero con mucho sacrificio por parte de sus padres se trasladó a Nápoles para estudiar con el maestro más importante de la época, el gran Crescentini.
Cuando creyó que estaba preparada para presentarse ante el público, fue a París y debutó en 1801, pero su deseo de actuar en España no pudo satisfacerlo hasta 1806, aunque lo hizo con un enorme éxito en Madrid. Su carrera fue una serie de triunfos. En Italia cantó en Bolonia y en el teatro Alla Scala de Milán en 1808.
Un célebre empresario napolitano, Doménico Barbaia, se enamoró de ella y la llevó a Nápoles, donde Isabel cantó en el teatro San Carlo, de su admirador, durante diez años. Rossini la oyó en la ópera La Vestal de Spontini y quedó admirado por su voz excepcional que presentaba un registro de tres octavas, muy conveniente para sus óperas, por lo que la convirtió en su intérprete favorita. Enamorado también de la mujer tanto como de la cantante, se casó con ella en 1822 y le dedicó su última ópera Semíramis que cantó por primera vez en el hoy recientemente desaparecido teatro de La Fenice de Venecia.
Después de ello se retiró de la escena y siguió a su marido a París, pero en 1837 se separó de él y se retiró a vivir en Bolonia, ciudad donde murió el 7 de octubre de 1845.