Carlos paez vilaro

  vilaro firma en las terrazas de casapueblo    
  Culminando un insólito peregrinaje que lo llevó a exponer sus pinturas o grabar sus murales en los más lejanos o extraños puntos M globo, Carlos Páez: Vilaro se prepara para realizar su primera exposición en las galerías de Miami.
Radicado en Uruguay posee su atelier en Casapueblo, una imponente obra arquitectónica orgullo de los sudamericanos, construida con sus propias manos Transformada en un verdadero símbolo de audacia y creación, fue modelada durante 41 años por el artista, que la considera "su escultura habitable".
Sin ser arquitecto, Páez Vilaró logró el reconocimiento de los profesionales y críticos más prestigiosos, que señalan su creación como "uno de los ejemplos más destacables de la arquitectura sin planos, y en total libertad".
Casapueblo, sintetiza un conglomerado de formas atrevidas hilvanadas a la vigorosa columna vertebral rocosa que se eleva sobre el mar y caracteriza esa región del Uruguay. Allí, dominando el paisaje con su derrame de mil ventanas y mil puertas sostenidas por murallones , túneles, balcones, troneras, misteriosos pasadizos o cúpulas que alcanzan el cielo, significa la base de trabajo de este artista singular. Como él mismo lo afirma, "Casapueblo es mi trampolín para seguir el camino del sol. Para realizar mis largas jornadas de pintura y abrazarme con mis hermanos de todas las razas. Para abrir mis ventanas de color en otros sitios, dejar el mensaje de mis murales bajo el flamear de otras banderas conversando en todos los idiomas y dialectos."
Finalmente afirma que " Casapueblo, es también su punto de regreso inevitable." A ella siempre vuelve a reencontrarse con su familia y sus amigos, con las poblaciones de pájaros que la habitan, a recibir la alegría de sus perros compañeros, a retomar sus escritos y su música. Un retorno a esa atmósfera tan particular e íntima del taller de Páez Vilaro donde se funden los olores del óleo, la trementina y el aguarrás con el propio perfume de los cuadros y esculturas que acumuló en su medio siglo dedicado al arte o de la humedad amarillenta de sus libros. Ahora llegará a Miami con su comparsa de colores insolentes en sus series de trabajos personalísimos, resultantes de sus zafras de color.
Páez Vilaró es un artista que confiesa pintar en frases que nacen obedientes a sus deseos de pintar Cada cuadro para él es una palabra, a la que le va agregando tantas como las que necesita para formar su frase.
Es decir, que cuando inicia un tema, lo persigue y lo exprime hasta agotarlo. Para ello agrupa sus bastidores en blanco contra la pared y los va utilizando a medida que su sed creativa se lo pide. Allí comienza una sesión que tanto le puede ocupar un día, una semana , un mes o varios meses.
Mientras esta acción se mantiene, se encierra en sí mismo, no recibe a nadie, descuelga el teléfono, se alimenta al pie del bastidor y apenas si descansa cuando el sueño lo domina.
Cuando todo ese período de exaltación entra en calma recuperando la serenidad, y una vez que pone su firma en su última tela, con un suspiro de felicidad cierra ese capítulo, que sin duda no es otra cosa que el prólogo del nuevo que vendrá, cuando su estado de ánimo se lo exija.

Su vida de pintor

Carlos Páez Vilaró, nació en Montevideo en 1923, pero su obra se realizó siempre en viaje. con una valija llena de colores y pinceles engarzada a mi pasaporte, desembarco en los países". Esta frase certifica su rutina de moverse dejando el testimonio de su arte por donde anduvo o por donde seguirá incursionando.
Cameroun, Congo, Tahiti, Ranguiroa, Bora Bora, Chile, Cabón, Australia, Nueva Guinea, Brasil , Ceylán, Raiatea, Uruguay, Argentina, Estados Unidos, mantienen sus murales, Mozambique, Luanda, Benguela, Lobito, Angola, Coimbra. Figueira da Foz, Porto, Douala, El Cairo, Port Said, Suez, Damasco Praga, Santiago, Bogotá, recibieron sus exposiciones.
Siempre en el camino del sol, Páez Vilaró considera al astro rey como su amigo más antiguo. En Punta Ballena, lo recibe en las mañanas y lo despide cada tarde desde las terrazas de Casapueblo .

Su atelier del Tigre

Toda la década de¡ 80 Páez Vilaró la vivió en Buenos Aires. Allí construyó, "Bengala",su atelier en la región del Tigre. Construido con sus propias manos, al igual que Casapueblo de Uruguay, se transformó de inmediato en un centro de diálogo para los estudiantes e interesados en el arte. Actualmente , al regresar Páez Vilaró al Uruguay, esta maravillosa obra arquitectónica detuvo su dinámica y no resultará extraño que por iniciativa privada u oficial, un día pueda transformarse en el Centro Cultura  que esa zona necesita.

Analizando su trayectoria

Paez Vilaro tiene actualmente 77 años, pero ellos no parecen pesarle. Subido a los andamios continúa abordando los muros con su color o inclinado sobre su bastidor, sigue escribiendo aquella interminable frase de sus cuadros que inició hace medio siglo. Jean Cassou, Director de¡ Museo de Arte Moderno de París, cuando Páez Vilaro expuso en 1958, fue un adelantado al predecir el camino que el pintor rioplatense recorrería: "El contacto con la obra de Páez Vilaró, me da la intuición de una realidad estética que es al mismo tiempo, una realidad uruguaya y americana. Es justamente eso, lo que hay que esperar de los pintores iberoamericanos; una evidencia que sea específicamente iberoamericana tanto en las formas plásticas como en los temas representados. Ese ímpetu, ese noble afán de novedad que caracterizan el genio del continente joven, deben aparecer en su arte, y, a la par, en el modo de expresarse, en lo que se expresa. Me es grato ver, que la patria de Torres Garcia y de Figari, sigue produciendo artistas dignos de sus predecesores Al pasar Páez Vilaro el último año, unos días de descanso en Miami , se sintió tentado en volver. El clima, su mar, su sol y su gente, lo conquistaron estimulando su interés en regresar. Esto se afirmó cuando se abrieron las posibilidades para el maestro de exponer en una de sus galerías. Para ello,, Federico Fogale, es el joven experto que se ha hecho.cargo de esos enlaces y que ya instalado en Miami hará posible que el proyecto de esta presentación se haga realidad.










 
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