ANTONIO DAL MASETTTO

Por:SUSANA CELLA

Bosque, el nombre del pueblo donde transcurrieron los hechos sangrientos que Antonio Dal Masetto narró en Siempre es dificil volver a casa es ahora, también,el título de la nueva novela que acaba depublicar. Un personaje llamado Muto llega a Bosque, deseando confusamente saber algo más de aquella historia; sobre todo, de uno de los ladrones - es asesinados por la gente del lugar tiempo atrás, lo que lo lleva a indagar sobre lo ocurrido y a encontrar, en el trayecto de su pesquisa, nuevas
violencias, más secretos y alguna revelación sobre sí mismo. Preguntar al autor de Bosque por el sentido de la vuelta al sórdido pueblo resulta un buen motivo para iniciar la charla y para escuchar en una tarde de sol invernal que entra por la enorme ventana de su estudio y encandila las tapas de las ediciones italianas de las
novelas de Salgari que cuelgan, enmarcadas, sobre una pared-.algunos de sus pareceres acerca de la literatura.

-¿Por qué volvió a elegir el pueblo de Bosque en esta novela?

- Siempre es difícil volver a casa se desarrolla en ese lugar llamado Bosque que ' traducido, desde el punto de vista geográfico, sería Salto, el pueblo donde yo viví. Pero se trata sólo de una utilización literaria: no hay una relación directa con personas reales. La idea en ambas novelas fue utilizar un espacio reducido en el cual ciertos personajes son más identificables que en una ciudad, donde todo se dispersa. Todo esto para contar una historia que, más allá de las anécdotas, señalara una suerte de violencia que está latente en cada uno de nosotros y que solamente necesita un detonador para liberarse

dal masetto

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"EL ESTALLIDO SE DA POR PEQUEÑECES: LA GENTE PUEDE MATARSE POR UNPARTIDO DE TRUCO"

"TUVE SUERTE DE 'CAERDE CABEZA' EN UN SITIO HERMOSO E INESPERADOCOMO LA LITERATURA

-¿Pero cuál fue el motivo para regresar a ese pueblo?

-Hubo una charla con Osvaldo Soriano, aunque no sé si ese fue el disparador, porque también se produjo una curiosa relación de tiempo entre las dos novelas: escribí Siempre es difícil volver a casa después de más de quince años de haber percibido una historia encerrada en un hecho policial que había leído en un diario. A tal punto me alejé de esa información inicial que me olvidé de los detalles de la noticia, que se fue transformando y creciendo. De todos modos ya no ¡m portaba, finalmente el episodio había desembocado en esa novela, que salió hacia 1985. Creo que ya entonces quedó una inquietud latente, inclu-
so inconsciente, y eso es lo que me parece que pudo haber surgido luego en la conversación con Soriano en un bar de La Boca, cuando él ya había leído la novela. Como un chico que hubiera salido de ver una
película de cowboys y estuviera desolado porque habían matado al muchachito, Osvaldo me dijo: "¡Pero al final los matas e a todos!" -o sea, a todos los asaltantes que en el desarrollo de la historia se convierten en "los buenos"- Claro, no podía ser de otra manera: justamente la novela estaba pensada para eso, para que la crueldad de
los "buenos" quedara al descubierto. Con el tiempo, se me cruzó la fantasía de que debía equilibrar la balanza y hacer que esos malos pagaran. Pero la historia fue quedando y quedando. Se atravesaron va-
rías novelas en el camino, Oscuramente fuerte es la vida, La tierra incomparable. Entretanto, siempre estaba a punto de escribir Bosque, hasta que hace más o menos dos años me decidí a pagar la deuda
con las pobres víctimas del pueblo.

-En el ámbito lleno de tensiones dísimuladas de Bosque, de repente todo se trastoca cuando aparece la promesa de filmar una película. ¿Tiene algo que ver con el hecho real de la filmación que se hizo de la otra novela?

-Cuando se filmó la película de Siempre es dificil volver a casa, yo estaba en el pueblo y pude ver la actitud de la gente ante la magia del cine. Me vino bien asistir a buena parte de la filmación porque tuve oportunidad de observar, muy de cerca y en chiquito, la reacción de la gente. Creo que entonces se terminó de redondear ese aspecto de la historia. Mi pregunta era: "¿Cómo llevo a un tipo a ese lugar? ¿Cómo hago para que se incorpore al pueblo?" Entonces, encontré esa vuelta de tuerca y me sirvió mucho: esa promesa de filmar una película en el pueblo es lo que le abre las puertas al protagonista.

-Y lo que explica que la gente le confie cosas. ¿La atracción por la cámara y la violencia oculta no hablan, más que de los habitantes de Bosque, de algo que ocurre en el conjunto de la sociedad?

-Sí, creo que sí. Se dice mucho "pueblo chico, infierno grande", pero también se podría decir "ciudad grande, infierno mucho más grande". Lo que pasa es que parece más visible en un pueblo, pero sucede también en otros lugares chicos o cerrados: en una institución, en un barrio. Hay una suerte de hipocresía, de celos, de odios y lo que subyace es la violencia. Pero además, andando por ahí y mirando, he notado que las rivalidades ni siquiera son por cosas importantes, sino por cosas muy mezquinas.

-En varios de sus personajes se ve esa pequeñez: parecen estar en el extremo opuesto de las conductas nobles. ¿Esa misma ma mezquindad está también en los objetivos que persiguen?

-Ese fue otro de los elementos que se me plantearon. En el momento en el que explota algo en la novela, en que se desencadena el hecho fundamental, no aparece algo delictivo espectacular o impresionante, corno tráfico de drogas o de niños. El estallido se da por cosas mínimas: la gente puede matarse por un partido de truco. Ni siquiera hay grandeza en lo criminal. Me interesaba especialmente encarar ese costadó: cómo las personas pueden acumular rencores por motivos miserables e in cluso desatar el crimen.

-En definitiva, el crimen es la culminación de todos esos odios ocultos.

-La violencia está presente en toda nuestra historia. Se manifiesta en hechos fuertes, pero también existe una violencia de participación silenciosa que aparece en el callar, en la aceptación, en la complici- t dad, en la no denuncia, en la sensación de que puedo saber qué es lo que pasa y tolerarlo "mientras no me toque a mí".

-En ese sentido, en varias escenas de la novela se nota uno de esos modos de violencia latente: la humillación. Sobre todo e en ciertos personajes, que parecen gozar - con ella. ¿Tuvo algún momento la fantasía e de hacer una especie de justicia poética?

-En realidad, nunca se sabe bien de 1 dónde nace una novela y cuáles son las necesidades más profundas que la inspiran. i En este caso, hay una evidente continuae ción de un libro con el otro, aunque no es - necesario haber leído el primero para leer r el segundo, y cada uno tiene su unidad. e De todos modos, como uno sabe que la pregunta va a venir, indaga un poco y busca un origen. A mí me gusta particularmente nombrar esa charla con Soriano a por amistad, es una forma de recordarlo. s Por otro lado, éste es el segundo intento a que hago de una historia continuada. 1 Quizás estuvo aquí esa idea medio jugue tona de hacer justicia, pero en el otro caso e había una imposición mayor, más ligada a mi experiencia de vida personal. Oscura mente fuerte es la vida es una historia de inmigrantes. Cuando la historia llegó a Americana me dije.."Bueno, se terminó Y después, con el tiempo, me di cuenta de que esa historia tenía dos partes: una es la venida y la otra, la posibilidad del regreso al origen, esa gran ilusión del que se fue decsu tierra. Así apareció la segunda parte.

Como nacieron los personajes de Bosque?

-Algunos ya estaban en el libro anterior, otros son nuevos. La fantasía que tuve al comienzo, muchos años atrás, fue la de que el personaje que llegara al pueblo fuese una especie de Conde de Montecristo, pero luego no fue así. Este personaje llega y va involucrándose en una aventura que lo va atrapando según pasan los días. Aunque algo de aquella idea inicial tal vez haya quedado.

-Cada capítulo de Bosque es como un cuadro: escenas bien definidas, cortas y fijas. Y pareciera que el protagonista va sembrando en cada uno de ellos su enganche con la situación, alejado un poco del motivo que lo decidió a ir al pueblo.

-Sí, es así. Cada capítulo abre y cierra en sí mismo y significa algo. Al mismo tiempo, él se involucra, se mete de cabeza en la aventura, pero no es sólo eso, ni tampoco es simplemente una novela policial, aunque por la estructura y los elementos seguramente la van a considerar así.

-¿Eso le gusta o le disgusta?

-No me gusta ni me disgusta. Pero creo que hay algo más en esta historia: es una mirada sobre la sociedad y la violencia. Los personajes que vemos transitar son bastante típicos y pienso que para contarlos, en este caso, a mí me sirvió la estructura de la novela policial. Pero podría haber elegido otra. Se dieron las dos cosas: la necesidad y la elección de un género.

-¿Escribir en una lengua aprendida le trae dificultades? ¿Cómo incide al escribir su lengua materna?

-En realidad, yo más bien abandoné el italiano, me aparté bastante de él, y mi experiencia transcurrió entre todo lo argentino. Traduje algunas cosas. Mi aprendizaje del idioma se fue dando de a poco, naturalmente. Aprendí en la calle cuando empecé a trabajar, y luego leyendo: lo primero fueron revistas de historietas a las que les estoy muy agradecido, porque me permitieron relacionar palabras con imágenes que me daban casi inmediatamente la traducción de las palabras. Luego siguió la clásica biblioteca del pueblo.

-¿Ahí qué encontró?

-No tenía experiencia ni tenía formación en cuanto a libros, excepto Salgari, al que yo habia leído en italiano cuando era chico. Por lo tanto, la elección era azarosa: los elegía por los títulos o por algún nombre que me sonaba. Al llegar a la ciudad, se fueron abriendo otros caminos.

-¿Recuerda algún libro especialmente importante para usted?

-Hasta los quince o dieciséis años creía que todos los libros eran como los de Salgari o los de Verne, donde lo principal era la imaginación. Luego, un día, ya en la Argentina, leí un libro que no recuerdo cuál era, pero que me emocionó mucho. Y pensé algo, tal vez de una simpleza absoluta, pero completamente clarificador para mí: "Este autor no podría haber escrito esto si no le hubiese pasado". 0 sea, el salto de la imaginación a la vida. "Tuvo que haber pasado por esa experiencia para poder transmitirla con tanta fuerza, con tanta efectividad", deduje. Para mí fue algo fundarnental. 1 Hernan Hesse y sus obras Demian y El lobo estepario, por ejemplo, me impactaron mucho: no me imaginaba que alguien podía contar semejante historia y de esa manera. Además, como muchos adolescentes, yo sentía que había cosas que me pasaban únicamente a mí. Leyendo, descubrí que había alguien, yo no sabía si estaba vivo o muerto, o si había escrito en Alemania o Rusia, pero contaba de su vida las mismas cosas que yo me estaba planteando. Y esto fue tan grande... Entendí que uno no está solo en el mundo y se abrió una puerta inmensa. Fue una forma muy vital de acercarme a la literatura. Tal vez si hubiese tenido mayor frecuentación o hubiera estado en un ambiente con más libros, eso no me habría ocurrido. Pero me alegra mucho haber tenido esa suerte de "caer de cabeza" en un sitio tan hermoso e inesperado. Me alegra haber sentido en algún momento: "Ah, esto me corresponde. Este texto fue escrito hace ciento cincuenta años para mí".

-Habló antes de dos intentos, concreciones más bien, de novelas continuada :optimista otra más social, pero una mas in similares en cuanto a ese movimiento de ¡da y vuelta.

-Sí, pese a las diferencias entre ambas historias, creo que uno escribe sobre un solo tema: el que le pertenece a uno, que se manifiesta de diferentes maneras, en diversas geografías, según distintos estímulos, pero siempre apunta a lo mismo. La mirada que yo puedo echar en Siempre es dificil volver a casa y Bosque sobre la violencia, el pueblo, etcétera, no difiere, si hilamos fino, de la mirada que puede tener la vieja Agata de Oscuramente fuerte es la vida sobre el mundo, la guerra, los padecimientos. Se puede pasar de un registro a otro, pero es siempre la misma manera de ver el mundo.

-¿Usted era muy chiquito cuando terminó la Segunda Guerra Mundial?

-No tan chico, porque el recrudecimiento de la guerra, los momentos fuertes, fueron durante los dos últimos años, y yo viví los bombardeos, tiroteos y fusilamientos. Supongo que eso marca, ver fusilar gente a los siete años. Después uno lo borra, pero en algún lugar queda un sello. Además, el mundo siguió en esa dirección. Ciertas experiencias que uno vive lo cambian para siempre, y uno no puede saber qué hubiese sido sin ellas.

-Y de algún modo aparecen en el momento de escribir.

-Uno va a buscar siempre allá en el fondo. Tengo la impresión de que hay un lugar que es "de verdad", y uno siente que cuando escribe desde ahí, lo que dice está bien. La comprobación llega cuando uno da a leer ese texto y los demás dicen: "Esto está bien". Y otras veces, cuando uno escribe cosas esforzadamente, que salen de otro lugar, uno no termina de creerlas. Y tampoco las creen los otros..

Secretos de un escritor

Nacido en Intra, Italia, en 1938, Antonio Dal Masetto llegó a la Argentina cinco años después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Su familia se radicó en años Guerra Salto y fue allí donde empezó a aprender el idioma con el que escribiría mástarde toda su obra literaria. Ese castellan0 de la calle y de los juegos de la infancia y el español leído en las revistas y lúrnenes elegidos más bien azarosante en la biblioteca del pueblo.Cuando la adolescencia también pasó a la memoria, se trasladó a Buenos Aires. Es un viaje semejante al que realízaron por entonces otros futuros escritores provenientes de pueblos o ciudades del interior como Miguel Briante, Abe]ardo Castillo o Jorge Di Paola entre los que Dal Masetto recuerda y con quienes compartió búsquedas, descubrimientos y aprendizajes en la escritura.
Simultáneamente desempeñó oficios diversos y en 1964 logró, después de un remoto poernario inicial, una mención de Casa de las Américas por su primer libro de cuentos, Lacre, Un año antes había publicado la novela Siete de oros.
En la década del 80 aparecieron los volúmenes de cuentos Ni perros ni gátos (1987) y Reventando corbatas (1989) y la novela Fuego a discreción (1983). El primer volumen de cuentos y la novela merecieron el segundo premio municípal. En 1990 obtuvo el primer premio con Oscuramente fuerte es la vida. Volvió a publicar cuentos al año siguiente, bajo el título de Amores. En Siempre es difícil volvera casa, tina novela de 1992, Da¡ Masetto construyó un pueblo llamado Bosque, que más que el escenario donde transcurre la historia es un protagonista colectivo de una extrema y súbita crueldad.
La tierra incomparable, una historia vínculada de manera muy estrecha con Oscuramente fuerte es la vida a partir del tema de la inmigración, recibió el Premio Planeta Biblioteca del Sur en 1994. Luego de los cuentos Gente del Bajo (1995) y las novelas Demasiado cerca desaparece (1997) y Hay unos tipos abajo (1998), acaba de publicar Bosque, en la que reto ma el pueblo imaginado para Siempre es dificil volver a casa. prosiguiendo una obstinada indagación en torno de la violencia y la hipocresía social.
En un estilo sobrio, firme, contenido, Dal Masetto entrecruza personajes y situaciones en un movimiento vertiginoso, con el ritmo de la fatalidad sobrevolando el constante ir y venir -un ¡da y una vuelta que cuatro novelas atestiguan- en busca de lo que él mismo denomina "algo de verdad", como se dice en las páginas de La,tierrara incomparable, es semejante a "una mezcla de testimonios de diferentes etapas y edades.